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jueves, febrero 12

Giorgi


Arboles, árboles y más árboles, cayendo no saben dónde.
La tormenta no suelta a la mañana.
Se desmoronan mis ojos,
y todo desaparece.
Ya no hay nada.
Juego a la muerte,
Las palabras no se hacen honor a sí mismas.
Y no hay ojos donde verme.

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